A pocos kilómetros de Las Palmas de Gran Canaria, la Caldera de Bandama permite caminar literalmente hacia el interior de uno de los paisajes volcánicos más singulares de la isla. El recorrido combina un descenso sobre terreno volcánico, vestigios de antiguos usos agrícolas y una subida final que exige algo más de esfuerzo de lo que puede sugerir la corta distancia de la ruta.

En el blog de First Minute Excursions y Last Minute Transfer queremos acercarnos a este espacio desde una perspectiva práctica y responsable: saber por dónde caminar, cuánto tiempo reservar y, sobre todo, cómo recorrer un Monumento Natural sin alterar aquello que precisamente hemos ido a conocer.

Senderismo por la Caldera de Bandama, dónde comienza el sendero y qué recorrido realiza

El acceso habitual al sendero que baja al fondo se encuentra en el entorno de las Casas de la Caldera, junto a la carretera GC-802. Desde aquí comienza un descenso que primero atraviesa un pequeño tramo acondicionado y después continúa sobre tierra y picón volcánico.

La ruta turística señalizada conduce hacia el Mirador del Cornical y posteriormente desciende hasta las construcciones históricas del fondo. La bajada no presenta dificultades técnicas importantes, pero el terreno suelto obliga a caminar con atención, especialmente si ha llovido.

Una vez abajo se pueden observar restos vinculados a la antigua actividad agrícola y vitivinícola, entre ellos construcciones, eras y un antiguo lagar. También existen caminos que permiten recorrer parte del interior antes de afrontar el regreso.

La vuelta obliga a subir de nuevo por el mismo sector principal, y ahí se concentra buena parte del esfuerzo físico.

Distancia, tiempo y dificultad real

La ruta por la Caldera de Bandama admite pequeñas variantes, de ahí que podamos encontrar cifras diferentes dependiendo del recorrido exacto.

La información turística oficial sitúa el itinerario básico en torno a 3,4-4,2 kilómetros, con tiempos aproximados que se mueven entre 1 hora y 45 minutos y 2 horas y 30 minutos.

No debemos interpretar la catalogación de dificultad baja como un paseo completamente llano. El desnivel y la pendiente de regreso son los dos factores que más se notan, y la subida puede rondar el 20 % en algunos tramos.

Una persona habituada a caminar probablemente completará el recorrido sin grandes problemas, pero quienes tengan poca experiencia en senderismo deberían reservar tiempo, llevar agua y hacer la subida sin prisas.

Calzado con buena adherencia resulta mucho más apropiado que sandalias o zapatillas de suela lisa.

El fondo del cráter: paisaje e historia

Bajar al interior permite entender Bandama de una forma difícil de apreciar únicamente desde un mirador.

La depresión alcanza unos 216 metros de profundidad y ronda el kilómetro de diámetro. A medida que descendemos, las paredes volcánicas ocupan cada vez más el campo visual y la sensación de estar dentro de la estructura geológica se vuelve mucho más evidente.

El paisaje actual mezcla geología, vegetación y huellas de ocupación humana. La zona estuvo vinculada históricamente al cultivo, especialmente a la vid, y todavía conserva testimonios materiales de ese pasado.

El nombre Bandama procede de Daniel Van Damme, comerciante flamenco relacionado con el cultivo de viñedos en este entorno durante el siglo XVI.

Flora que conviene observar, no tocar

Dentro de la Caldera de Bandama podemos encontrar una vegetación adaptada a las condiciones particulares del terreno volcánico y a las diferencias de humedad y orientación de sus laderas.

Entre las especies citadas en este entorno aparecen acebuches, lentiscos, tabaibas, veroles y el tajinaste blanco. Este último, Echium decaisnei, es un endemismo canario, por lo que añade todavía más interés botánico al recorrido.

Sin embargo, conocer la flora no significa recolectarla. El itinerario atraviesa un Espacio Natural Protegido y no debemos salirnos de los caminos, arrancar plantas ni recoger piedras u otros elementos naturales.

La mejor forma de llevarse algo de Bandama sigue siendo una fotografía y el recuerdo de la caminata.

Aparcamiento y acceso responsable

La zona de las Casas de la Caldera no debe entenderse como un gran aparcamiento turístico preparado para una afluencia ilimitada.

Si llegamos en vehículo privado, hay que utilizar únicamente espacios donde estacionar esté permitido y donde el coche no obstaculice la circulación, accesos a viviendas o zonas de paso. No merece la pena crear una situación peligrosa por intentar aparcar unos metros más cerca del comienzo del sendero.

También existe transporte público hasta el entorno de Bandama, por lo que puede ser una alternativa interesante dependiendo del punto de partida.

La presión de visitantes sobre algunos espacios naturales de Gran Canaria ha aumentado considerablemente en los últimos años. Precisamente por eso resulta recomendable evitar las franjas de mayor afluencia y aceptar que, si no encontramos una forma segura de detenernos, quizá sea mejor modificar el plan.

Una filosofía similar resulta especialmente importante en otros espacios pequeños y sensibles de la isla, como explicamos al hablar del Barranco de las Vacas y sus problemas de acceso y estacionamiento.

¿Y el Pico de Bandama?

La Caldera y el Pico de Bandama forman parte del mismo conjunto volcánico, pero no son exactamente lo mismo.

El Pico ofrece una perspectiva elevada del entorno y permite observar la depresión desde arriba. Por eso, combinar la vista panorámica con la caminata interior ayuda a comprender mucho mejor la dimensión del conjunto volcánico.

Quienes disfrutan especialmente de las panorámicas pueden encontrar otros lugares interesantes en nuestra selección de miradores de Gran Canaria.

Consejos antes de comenzar

Aunque no sea una ruta de alta montaña, conviene preparar la salida con sentido común.

Lleva agua suficiente, protección solar, calzado adecuado y consulta la previsión meteorológica. Evita realizar el recorrido durante episodios de calor intenso o cuando las condiciones del terreno no sean buenas.

No abandones residuos, mantente en los caminos existentes y reduce el ruido. Bandama se disfruta mejor cuando nuestra presencia apenas deja rastro.

Antes de comenzar también conviene comprobar sobre el terreno la señalización, posibles avisos temporales y cualquier cambio en las condiciones de acceso. Los espacios naturales pueden estar sujetos a medidas puntuales de conservación o seguridad.