Gran Canaria es mucho más que playas y dunas. En el corazón de la isla, lejos del bullicio turístico, se esconde un paraíso natural que sorprende a todo el que lo visita: el Barranco de los Cernícalos.
Esta ruta de senderismo, famosa por sus cascadas y su exuberante vegetación, ofrece una experiencia única para los amantes de la naturaleza y la aventura. Si buscas un plan diferente para tu viaje, este barranco es una opción ideal que te conectará con el alma más salvaje de la isla. Te lo contamos en nuestro blog de Last Minute Transfer y First Minute Excursions.
Descubriendo el Barranco de los Cernícalos en Gran Canaria
El recorrido por este barranco es una de las mejores formas de descubrir una cara diferente de Gran Canaria, alejada de las playas más turísticas. Aquí el visitante se encuentra con la tranquilidad de los bosques de laurisilva, el frescor del agua y la oportunidad de caminar por un paisaje que parece sacado de otra isla.
El sendero principal del Barranco de los Cernícalos tiene una longitud aproximada de 6 a 7 kilómetros (ida y vuelta) y está bien señalizado. El inicio suele hacerse desde la zona de Lomo Magullo, donde hay espacio para aparcar y comenzar la caminata.
La ruta es apta para todos los niveles, aunque conviene llevar calzado adecuado ya que algunos tramos son pedregosos y húmedos. El recorrido se adentra en el barranco siguiendo el cauce del agua, lo que permite disfrutar de pequeñas cascadas, pozas naturales y una vegetación sorprendentemente verde durante todo el año.
Uno de los mayores atractivos de la ruta es que es muy accesible para familias, ya que no presenta grandes desniveles. Sin embargo, para quienes buscan una experiencia más intensa, se puede continuar el sendero hacia cotas más altas, donde el entorno se vuelve aún más salvaje.
Flora, fauna y cascadas
Lo que distingue al Barranco de los Cernícalos es su biodiversidad. Es uno de los pocos lugares de Gran Canaria donde todavía se conserva laurisilva, un tipo de bosque húmedo típico de Canarias. Helechos, sauces y almendros se combinan con el murmullo del agua, creando un paisaje fresco y diferente al resto de la isla.
En cuanto a la fauna, además de los cernícalos que dan nombre al barranco, se pueden avistar otras aves como mirlos y canarios silvestres. Todo esto convierte el recorrido en una experiencia muy completa, tanto para quienes disfrutan del senderismo como para los amantes de la fotografía.
Las cascadas son, sin duda, las protagonistas del camino. Aunque no son de gran tamaño, aportan dinamismo y belleza al recorrido, con rincones ideales para descansar, hacer fotos o simplemente disfrutar del sonido del agua.
Consejos prácticos para la visita
Si estás pensando en visitar el Barranco de los Cernícalos, conviene tener en cuenta algunos consejos:
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Lleva calzado cómodo y antideslizante, ya que el terreno puede estar húmedo.
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Agua y comida ligera: no hay servicios en la ruta, por lo que es recomendable ir preparado.
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Respeta el entorno: no dejes basura y cuida el cauce del agua.
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Mejor hora para visitarlo: por la mañana, evitando las horas centrales de calor.
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Niños y familias: la ruta es ideal para una excursión en grupo, siempre que se mantenga un ritmo tranquilo.
Un imprescindible en Gran Canaria
El Barranco de los Cernícalos es mucho más que una ruta de senderismo: es una forma de descubrir el lado más verde y escondido de Gran Canaria. Frente a la imagen habitual de playas y dunas, este barranco demuestra la diversidad de paisajes que ofrece la isla.
Tanto si vives en Gran Canaria como si vienes de visita, recorrer este paraje es una experiencia que combina naturaleza, deporte y desconexión en un entorno único. Un lugar perfecto para quienes buscan un turismo diferente, sostenible y lleno de encanto.

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